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La victoria y la derrota

opiniónPostado por alfonso 10 dic, 2015 14:36:15
El deporte, y sobre todo la bici, nos enseña muchas cosas para la vida. Nos enseña la victoria y la superación, fundamentalmente. La victoria no es sólo llegar el primero en una carrera -una rareza entre todos los muchos ciclistas que andamos por los mundos de Dios-. Ganar también es superar esa bajada que se nos atraganta, subir por una trialera que se nos antojaba imposible, o simplemente disfrutar de una gran ruta que nos satisface y nos deja exhaustos a partes iguales. Eso también es ganar. Si es así, los que no ganamos carreras y disfrutamos de estas pequeñas victorias somos igual de campeones que aquellos que descorchan el champán y festejan un primer lugar en el podio -que por otra parte debe ser fantástico, claro-.

Eso es la victoria y el ganar. Cada uno se pone sus metas y sus pódiums.

Pero la bici también nos enseña la derrota. Y además hay que empezar diciendo que para que exista la victoria y el triunfo antes ha tenido que existir la derrota. Días negros en los que no te sale nada sobre la bici. Sufrimiento en una subida pestosa, frío, lluvia, pinchazos inoportunos, caídas y golpes. Sudor, pájaras, calor extremo, barrizales en los que metes el pie hasta el fondo. Las cosas desagradables que se experimentan sobre la bici son también muchas y variadas, las hay de todos los gustos. Igual que en la vida. Sufrir y empeñarse en algo sin obtener recompensa, luchar por un sueño o una meta y encontrarse con un camino de obstáculos. Elegir un camino y dudar de si conducirá hacia un paisaje extraordinario o si conducirá a un cenagal o un barranco. Las dudas, la fealdad de un paisaje que no sabes adónde conduce, eso también son derrotas.

La línea entre la vida y la bici es muy delgada, y yo a veces pienso si acaso no sea la misma. Hay tantas similitudes entre los caminos que eliges en la vida y los que eliges sobre la bici, que las enseñanzas de unos y otros se retroalimentan. La vida es mayor que la bici, lógicamente. Nuestras decisiones son más trascendentales en la vida real que cuando salimos a montar... ¿seguro? Puede que no tanto, para aquellos que vemos la vida con los ojos de la bici. Aquellos que hicieron de su vida una continuación de su faceta vital sobre la bici. Tantos y tantos campeones que pasaron por la historia del ciclismo, los que ganaron carreras y los que estaban detrás de ellos. Tantas y tantas personas que pusieron el ciclismo al mismo nivel que la vida, y que de hecho convirtieron la bici, un objeto intrascendente para la gente normal, en una parte indivisible de su vida real.

Todos esos individuos, ganadores y perdedores, son verdaderos campeones. Como lo somos todos, en el fondo, te guste o no la bici. Si algo enseña la bici para la vida es saborear la derrota tanto como el triunfo. Saber que después del sufrimiento de una subida que parece interminable, llegará una bajada extraordinaria. Tener la fe y el convencimiento, que a veces sólo ve uno mismo, de que ese camino conduce a una pradera y un paisaje únicos, y que en cualquier caso, lo más importante no es llegar a la meta el primero, sino saber disfrutar del camino hasta ella.

Sean la derrota y la victoria las dos caras de una misma moneda, dos realidades que no pueden existir por separado, el ying y el yang. Parte de la vida. Sólo que con la bici, la vida es una ruta aún más excitante.

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